La Historia

Importancia histórica de Laredo, de la actividad de su puerto y su vinculación con el Emperador Carlos V.

Carlos V Laredo Palenque

Laredo, gracias a sus privilegios fiscales y sus buenas comunicaciones con Castilla, desarrolló un importante comercio con Flandes, Inglaterra y Francia, y hasta finales del XVIII se convirtió en la sede ordinaria del corregidor de las Cuatro Villas, y desde su creación en el regimiento provincial de Milicias.
El puerto de Laredo fue así el más importante de Castilla. Destaca por su poderío marítimo y su actividad mercantil, siendo en 1529 el único puerto de la Costa Cantábrica, entre Bilbao y Avilés habilitado para las expediciones a América.

Además debido a su importancia es elegido como puerto de la realeza, lo que denota su significación histórica.

En agosto de 1496 embarca en Laredo la hija de Isabel La Católica Juana “La Loca”, que se iba a casar con Felipe “El Hermoso”.

El 2 de septiembre de 1501 llega al puerto de Laredo otra hija de los Reyes Católicos, Catalina de Aragón, que iba a casarse con Arturo, hermano del futuro Enrique VIII. La expedición había partido de La Coruña, pero un temporal obligó a recalar en el puerto laredano.

Y el 28 de septiembre de 1556 destaca el Último Desembarco del Emperador Carlos V camino de su retiro a Yuste.

Carlos V cansado, agobiado por la agitada vida política y las continuas amenazas de guerra que se ciernen sobre su reino, abdica en su hijo Felipe II y elige un rincón apartado donde retirarse a terminar sus días, El Monasterio de Yuste. En este último viaje le acompañan sus hermanas María de Hungría y Leonor de Francia, y una comitiva de 150 personas, salen del puerto de Flessinga en Bruselas el 17 de septiembre de 1556. El Emperador llegó a Laredo un 28 de septiembre de 1556, vísperas de San Miguel, las hermanas lo hicieron al dia siguiente. Debido a los ataques de gota que sufre Carlos, que cada vez son más fuertes, es transportado en silla de mano y acompañado de los vecinos de Laredo y de la comitiva hasta la Casa Torre, situada en la puebla vieja de Laredo, donde se aloja durante varios días. El día 29 se desata un gran temporal que, en el puerto de Laredo, lleva a una nave a pique con 80 tripulantes.. Pese al mal humor, de su estancia en Laredo sabemos que deja un terno (vestimenta eclesiástica) , unos vasos litúrgicos y dos fascistoles, estos últimos, se encuentran actualmente en la Iglesia de Santa Maria de la Asunción. El 5 de octubre de 1556 comenzó su viaje por tierra desde Laredo a Yuste. El Emperador llegó a Jarandilla de la Vera el 12 de noviembre de 1556. En el castillo de los Condes de Oropesa (actual Parador Nacional) se hospedó hasta que su palacio en Yuste estuvo acabado. Llega a Yuste el 3 de febrero de 1557 tras recorrer 94,8 leguas desde Laredo.

El 21 de septiembre de 1558, el Emperador muere de un ataque de paludismo.

Leonor de Francia
Carlos V
María de Hungría

BIBLIOGRAFIA

MAXIMINO BASOA OJEDA, un apasionado de la historia de Laredo y Secretario del Juzgado de Primera Instancia de esta Villa nos cuenta en su libro “Laredo en mi espejo que; “Al puerto de Laredo llega a bordo de la Nave “Espíritu Santo” , 650 TONELADAS, capitaneada por Antonio Bertendona, siendo preparada y ornamentada para este viaje, El Emperador ocupó la parte situada entre la arboladura y la popa, sobre el puente mas alto, estando decorados con tablas y telas los camarotes y gabinetes, con ocho ventanas al mar provistas de vitrales, y colgados del techo, a manera de columpios, la cama de Carlos V y otros muebles.casa-torre-que-se-quedo-en-Laredo

Las Reinas, sus hermanas Doña Leonor y Doña Maria de Austria, vendrían en una nave flamenca llamada “Faucón”.

El ex Emperador invicto, vencido ya por los años, los trabajos de la guerra y del estado, y principalmente por la gota, aumentada por las intemperancias del estómago; aquel hombre verdaderamente grande, que había dominado en ambos mundos, entorpecidas rodillas y los dedos de la mano, era ya un sol que se eclipsaba.

La reina Doña Leonor era la mayor de los tres hermanos, estuvo casada en primeras nupcias con el rey de Portugal, Don Manuel “El Afortunado”, y en segundas con el impetuoso rey de Francia, Francisco I de Valois. Tenía en aquella época Doña Leonor 58 años; las desgracias la habían envejecido y encorvado, viéndose además atacada por le asma que padecía; pero, en medio de todos sus sufrimientos, siempre conservó la serenidad de su ánimo y la dulzura de su carácter.

Doña Maria fue reina de Hungría, de carácter enérgico, al mismo tiempo que demostró flexibilidad y talento al resolver difíciles situaciones políticas. Habia regentado durante 26 años los Estados de Flandes; tenía 52 años, era alta de estatura y caminaba con majestuosidad, que hacía resaltar su rango.

Llevarían, al ex Emperador sobre el jubón aterciopelado, el collar de Toisón de Oro, la espada al siniestro lado y tocado con boinas alemanas aquel rostro de frente espaciosa, mirada serena, nariz aguileña y boca que dejaba ver una mala dentadura sobre un largo mentón que ocultaba una barba gris. Las reinas vestidas a la flamenca, tocadas con cofias de terciopelo negro, anchos cuellos doblados y largos velos negros que las envolvían de los pies a la cabeza, y sayas dobles recogidas.

Carlos V había anunciado a la villa de Laredo, en carta con firma autógrafa, que obra en el archivo del Ayuntamiento su acto de Bruselas y que se tuviere por rey de España y de Nuevo Mundo a su hijo Don Felipe.

El ex Emperador desembarco por la tarde del día en que llegó, lunes 28 de septiembre de 1556. Hacia buen tiempo, pero el mar estaba revuelto, señal precursora de la tempestad que se acercaba y por tal causa no desembarcaron las reinas hasta el siguiente día, ya que los buques de gran tonelaje se habían quedado fuera del muelle.
En el momento de poner los pies en el muelle y sin esperar a oir el discurso que le iba a dirigir el Corregidor de la Villa, Carlos V con la majestuosidad de que sabía revestirse en semejantes actos, se puso de rodillas y besó los sillares del viejo muelle del siglo XIII, y con la rodilla derecha en tierra, extendidos los brazos, exclamo mirando al cielo: “ Salve, madre común de todos los mortales, a ti vuelvo, desnudo y pobre, del mismo modo que salí del vientre de mi madre. Ruégote este mortal despojo que te dedico para siempre, y permite que descanse en tu seno hasta aquel día que pondrá fin a todas las cosas humanas.”

Espiritu-SantoSirviéndose impecablemente de las fuentes documentales , el editor, escritor, y periodista, AGUSTIN GARCIA SIMON, nos acerca un poco más al último viaje del Emperador “Llega escoltado por una escuadra de 56 navíos y acompañado por, séquito de unas 150 personas, en su mayoría flamencos. No obstante a llegar a España puso al frente de toda aquella corte al Señor de Villagarcía, don Luis Méndez de Quijada, un castellano recio y fuera de la presencia del emperador sobre todo, refunfuñón e inconformista.

Cuando desembarca en Laredo el 28 de septiembre, la desorganización es absoluta. Apenas encuentra al alcalde de corte Durango y al obispo de Salamanca, don Pedro Manrique, para recibirle. No hay dinero, ni condiciones para proseguir su viaje hacia la Meseta. Carlos se irrita, maldice la situación y salmodia su ira.
Hasta el 5 de octubre no llega a Laredo Luis Quijada, que parte con el Emperador al día siguiente hacia Medina de Pomar”

Asevera don Ramón Carande que según la relación copiada por Gachard en Simancas son al menos 763 los criados que constan en nómina al servicio del Emperador en Bruselas al tiempo que deshizo su casa por el mes de junio de 1556.
Carlos fue prescindiendo de sus criados en sucesivas etapas hasta la emotiva despedida de su última guardia, 99 alabarderos que concluyeron su trabajo en Jarandilla, sin llegar a Yuste.

La procedencia de la servidumbre de Yuste es mayoritariamente flamenca. Los españoles superan la decena. Hay algunos italianos y ,muy pocos alemanes.

La relación seria la siguiente: un mayordomo, un secretario, un médico, un guardarropa, un guardajoyas, cuatro ayudantes de cámara, con dos ayudantes; dos relojeros y un mozo ayudante, cuatro barberos, un boticario asistido por un ayuda de botica, tres panaderos con ayuda de panadería, un sumiller y un ayuda de cava, un cervecero, un tonelero; dos cocineros, con dos mozos de cocina, un pastelero, un salsero y su ayudante, un frutero y su ayudante, un hortelano, un cerero, un cazador, una lavandera de corps, una lavandera de boca, tres ayudas de litera, un encargado gallinero, y un escribiente.

Guillaume Van Male, flamenco de Brujas, es su ayudante de cámara, y su mujer, Hipólita Reynier, la primera lavandera del Emperador, Enrique Matisio, su medico, Juanelo Turriano su relojero ayudado de Juan Balin y el mozo Jorge de Diana.

Este hecho histórico se recrea todos los años en las fiestas “El Último Desembarco de Carlos V” y posteriormente en la “Ruta del Emperador Carlos V”

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR